... un artículo en la revista Mondo Sonoro escrito por el periodista argentino afincado en Zaragoza Rodrigo Conde. Ahora lo acaba de subir a su blog. Copiamos y pegamos:
Las Novias: Sigue viva la poesía del rock
En 1991 protagonizaron el concierto más multitudinario del rock aragonés, tocando ante 25 mil personas en las fiestas del Pilar, junto a Niños del Brasil y Héroes del Silencio. Fueron la elite musical de la región del Ebro. Desde su último disco han pasado 10 años, en los que casi desaparecieron de los escenarios. El 2007 volvieron a tocar en vivo, exorcizando a su fantasma. Ahora regresan con el exquisito EP “Voilà” y le dan carne a su leyenda.
Los fanáticos que presenciaron el show de Las Novias en las fiestas del Pilar de octubre pasado no podían dar crédito a lo que veían y oían: después de 6 años sin tocar, el grupo sonaba con más fuerza que nunca, con una energía contagiosa. Era el regreso de un mito. Las primeras señales de vida la habían dado unos meses antes, cuando colgaron en su página web el tema Eclypse: “El balanceo desigual / la arena seca del reloj / una saliva encerrada en tu olor / la carta escrita al revés con nueve besos de carmín / una escalera sin peldaños que subir”. Sólo estas metáforas y un potente riff alcanzaron para reconquistar sus dominios.
Los años parecen no pesarles: “con el tiempo afrontamos el desnudarnos musicalmente sin tanto pudor y hace que disfrutemos más de todas las sensaciones que transmite la gente, pero siempre nos ponemos el listón de auto-exigencia bastante alto y eso nos previene de algún conformismo”. Es verdad que las cosas ya no pueden volver a ser iguales, pues ya no cuentan con el batería Roberto García, que está radicado en Belgrado. Nacho Til tomó la posta y además de “hacer que baje la media de edad”, aporta sangre nueva al histórico trío de Toño Leza en voz y letras, Óskar Díez en guitarra y Pedro García en bajo. “Es difícil después de estar tocando toda una vida con el mismo batería adaptarte a alguien nuevo. Roberto era una pieza de relojería suiza y sustituirle entrañaba que el reloj se retrasase, pero Nacho ha facilitado que no hayamos perdido tiempo”.
Tras el emotivo regreso en las fiestas del Pilar también en Zaragoza han tocado en La Almozara, después en Madrid y Barcelona, donde se reencontraron con sus numerosos seguidores luego de 12 años. En julio se encerrarán en los estudios Atmósfera bajo las órdenes de Nacho Serrano, de Niños de Brasil, que ya había producido su disco “Largo tiempo esperando” del 98. Ahí darán vida a su nuevo LP que se editará para septiembre-octubre, será apenas el cuarto disco en 20 años de carrera. Seguramente incluirá el tema Eclypse, que ya tiene el aura para ser un clásico, de las canciones Voilà y Hiatus (que forman parte del actual EP) alguna quedará fuera y se transformará en una rareza de coleccionistas.
Las Novias ya están de vuelta, con un sonido que ha evolucionado pero que mantiene su impronta personal, siempre lejos de las etiquetas. “Si hay que definirnos seríamos Ultraístas, pues nuestra trayectoria sería un intento de ir ultra (más allá) del entorno social, musical y vital que nos oprime”. Quedó atrás esa etapa en que eran considerados un grupo siniestro o gótico, hay ahora una sutileza en sus temas que hace que su fuerza se parezca al sabor de un vino de reserva. “Cuidamos mucho, como un enólogo, el proceso de creación de una canción y eso incluye las letras y las melodías. Hay un componente poético inevitable que hace que sean más accesibles a la intuición que al entendimiento. Nuestras letras no son prosaicas ni se ocupan de experiencias obvias, eso las acerca a la poesía, pero no somos Leonard Cohen, ni es nuestra intención ‘musicar textos’, nuestras raíces están en el after punk, en los sonidos oscuros de los 80 y 90”.
Llegaron a vender 15 mil copias con su primer disco “Sueños en blanco y negro”, estuvieron fichados por la multinacional Polygram, entre el 94 y 95 llegaron a realizar 30 conciertos: quizá Las Novias podrían haber llegado tan lejos como Héroes del Silencio, sus coterráneos, pero las cosas no salieron tan bien... “Honestamente, nunca pensamos en llegar tan lejos como los HDS. Mientras Bunbury se miraba en el espejo de las grandes estrellas de rock -Bowie, Morrison-, nosotros preferíamos hacerlo en los grupos de culto. Despreciábamos la música comercial y el éxito masivo. Nuestras miras eran más modestas: grabar discos y hacer conciertos, pero incluso esto resultó ser tremendamente complicado”. Aunque ellos dicen que “en ningún momento hubo peleas ni situaciones impropias de gente educada”, súbitamente dejaron de tocar en vivo, solo reapareciendo de vez en cuando, como un fantasma. “Hubo una situación de desgaste, que acabó colapsando la vertiente creativa y profesional. Apenas había actividad cerebral, lo que se tradujo en un periodo de afasia musical. Ante eso lo mejor era darse un tiempo y situarse a distancia para ver si era más fuerte el influjo y la atracción del grupo y esperar el momento para volver exorcizados”.
La hora llegó, ya no hay que vivir de recuerdos, este podría ser el tiempo de las cosas que luego se recordarán. “Nosotros creemos que nos merecemos muchísimo más de lo que la realidad se va a encargar de proporcionarnos, pero no nos importa. Necesitamos de esto, es absolutamente adictivo".
Entrevista de Rodrigo Conde.
sábado 18 de octubre de 2008
Se publicaba este verano...
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